El paludismo es más frecuente en África, el sur de Asia, Centroamérica y Sudamérica, y es relativamente raro en Estados Unidos. La enfermedad está causada por la picadura de un mosquito infectado por un parásito. Los síntomas del paludismo pueden incluir fiebre, escalofríos, sudoración, dolores corporales y musculares. La fiebre que desaparece y vuelve a aparecer es bastante frecuente. Náuseas, vómitos, dolor abdominal, dolor de espalda y orina oscura también son posibles síntomas. Las formas más graves que afectan al estado mental y a los órganos suelen requerir hospitalización.   Si no se trata, el paludismo puede ser mortal.

1. ¿Cómo puedo saber si la malaria es un problema en el lugar al que viajo?

Para obtener información actualizada sobre los países con paludismo, utilice los recursos disponibles a través de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) o la Organización Mundial de la Salud (OMS). Ambas organizaciones tienen mapas con los niveles de riesgo de paludismo indicados por país, y también por regiones dentro de los países. Los miembros de Global Rescue pueden ponerse en contacto con Global Rescue para obtener asesoramiento específico sobre la malaria, o pueden acceder a información específica de cada país utilizando la aplicación móvil de Global Rescue. Es importante tener en cuenta la época del año en que se viaja.   Si un país tiene paludismo, suele tener cierta estacionalidad. Por lo general, la malaria sigue a la estación lluviosa, y es especialmente activa a mediados y finales de la misma, cuando el agua se acumula en las zonas; el agua estancada permite que se multipliquen las larvas de mosquito portadoras de la malaria. Además, cuanto más rural sea el destino, mayor será la probabilidad de que la malaria sea un problema.

2. ¿Quién corre mayor riesgo?

Cualquiera que no sea nativo de una zona se enfrenta sin duda a una mayor susceptibilidad a la malaria.  Existe un nivel de tolerancia que se desarrolla con el tiempo en quienes nacen y viven en zonas con paludismo.  Las estadísticas mundiales muestran que más del 75% de las personas que mueren de paludismo son niños menores de cinco años. Sopese cuidadosamente cualquier decisión de viajar con niños a zonas propensas a la malaria, ya que son el grupo con mayor riesgo de resultados negativos si se contrae la enfermedad. Los ancianos son la siguiente población de riesgo, y la tercera clase de viajeros con mayor riesgo son las mujeres embarazadas.

3. ¿Cómo puedo protegerme?

Tome precauciones como llevar manga larga, utilizar repelentes con DEET para ahuyentar a los mosquitos y dormir bajo mosquiteras. En la mayoría de los países suele haber mosquiteras en las tiendas e incluso en los supermercados, pero si le preocupa no poder encontrarlas, es buena idea comprarlas con antelación. Los mosquiteros tratados con insecticida son los mejores. A veces, la gente también trata previamente su ropa. Hay medicamentos profilácticos contra la malaria (terapias preventivas) que se pueden tomar. Sin embargo, es importante tener en cuenta que ninguno de estos tratamientos es eficaz al 100%.   Pida consejo a su profesional sanitario habitual o a un profesional con experiencia en medicina del viajero para decidir cuál de estos medicamentos puede ser el mejor para su perfil de salud.

Una vez más, siempre es una buena idea que los viajeros consulten a su médico de cabecera o a un profesional de la medicina del viajero antes de viajar para que les informe detalladamente sobre su riesgo de contraer el paludismo.