Un noruego sufrió mareos, dolor de cabeza, alteraciones visuales, fatiga e insomnio tras ascender desde el campo base del Everest, a 5.364 metros de altitud, hasta Gorak Shep, a 5.160 metros de altitud, y Lobuche, a 4.930 metros de altitud. Se le aconsejó descender pero empeoró con diarrea escasa ingesta y saturación de oxígeno del 78%. Fue evacuado a un centro médico donde se le diagnosticó un edema cerebral leve de altitud y una bronquitis vírica que fue tratada y dada de alta.