Un australiano de 28 años presentó síntomas preocupantes poco después de llegar al campamento base del K2. Experimentó dificultad para respirar y dolor en el pecho que empeoró al día siguiente, convirtiéndose en una tos seca con esputo teñido de sangre. Estos síntomas indicaban claramente un edema pulmonar de gran altitud, una enfermedad peligrosa y potencialmente mortal a una altitud extrema. Ante el agravamiento de los síntomas y la insuficiencia de recursos locales para la atención aguda, Global Rescue autorizó una evacuación en helicóptero en coordinación con otra misión. El miembro fue evacuado por aire desde Concordia y trasladado a un hospital de Skardu, donde recibió oxigenoterapia y medicación. Tras una evaluación, su estado se estabilizó y fue dado de alta con instrucciones de seguimiento. Un médico de Global Rescue revisó el caso y no observó ningún problema. Permaneció en el hotel hasta que estuvo en condiciones de volar y regresó a Australia. El reconocimiento precoz y la rápida evacuación fueron decisivos para su plena recuperación en un entorno difícil.