Una estadounidense de 34 años sufrió un grave ataque de asma tras coronar con éxito el monte Kilimanjaro. La combinación de altitud extrema y esfuerzo le provocó dificultad respiratoria y opresión torácica, que empeoraron durante el descenso al campamento de Kosovo. A esa altitud, aumentaba el riesgo de enfermedades relacionadas con la altitud, como el edema pulmonar de altura. Dado el deterioro de su estado respiratorio y la ausencia de cuidados de alto nivel en el campamento, Global Rescue aprobó una evacuación en helicóptero. Fue trasladada por aire a un hospital cercano donde recibió tratamiento para el asma y el HAPE. Sus niveles de oxígeno se estabilizaron tras recibir cuidados de apoyo y medicación. Fue dada de alta en mejores condiciones y ya no necesitó más asistencia médica. El caso pone de relieve los peligros de las afecciones respiratorias subyacentes en altitud y la necesidad de una intervención rápida.