Una estadounidense de 36 años empezó a sufrir mal de altura durante su estancia en el campamento de Barranco, en el Kilimanjaro. Presentaba un fuerte dolor de cabeza, episodios de vómitos y baja saturación de oxígeno, junto con una elevada frecuencia cardiaca. Estos síntomas eran claros indicios de mal agudo de montaña y, posiblemente, de edema cerebral de gran altitud, una enfermedad potencialmente mortal si no se trata con rapidez. Debido al elevado riesgo y a la falta de infraestructuras médicas adecuadas en la zona, Global Rescue organizó una evacuación en helicóptero a un centro médico regional. A su llegada, se la evaluó, se le administró oxígeno y se inició la terapia médica. Su estado mejoró rápidamente. Más tarde, ese mismo día, fue dada de alta y continuó su recuperación en un hotel cercano. La afiliada y su marido hicieron planes para volver a casa unos días después. La oportuna intervención garantizó una recuperación completa sin complicaciones.