Un australiano de 42 años enfermó mientras recorría la ruta del K2 cerca del campo base de Urdukas. Durante cuatro días experimentó calambres abdominales cada vez más fuertes, diarrea frecuente y dolores intermitentes. Un médico generalista de la expedición le examinó y observó posibles signos de infección. Aunque al principio los síntomas eran manejables, persistieron, por lo que se le recomendó que se uniera a la evacuación prevista de su compañero. Global Rescue coordinó el transporte en helicóptero desde el campamento militar de Paiyu después de que el mal tiempo impidiera el acceso a Urdukas. Una vez evacuado, fue trasladado por tierra a un hospital de Skardu, donde se le diagnosticó gastroenteritis. Tras recibir atención médica que incluyó líquidos y reposo, su estado mejoró y fue dado de alta en condición estable. Permaneció en observación durante un breve periodo antes de reanudar el viaje. Este caso subraya los riesgos de las enfermedades gastrointestinales en entornos remotos y de gran altitud y las ventajas de la coordinación compartida de la evacuación para los equipos de expedición.