Un miembro de 33 años de Canton, Estados Unidos, presentó un empeoramiento de los síntomas respiratorios en el campamento de Barafu, en el Kilimanjaro, que incluían dificultad para respirar, tos, sibilancias, fatiga, mucosidad espumosa, palidez en las yemas de los dedos y disminución de la saturación de oxígeno a pesar del oxígeno suplementario. Preocupado por la posibilidad de que sufriera HAPE, fue evacuado a un centro médico para su evaluación, donde se le diagnosticó mal agudo de montaña y neumonía bacteriana, y fue tratado y dado de alta.