Artículo destacado:

  • La adopción de la inteligencia artificial para la planificación de viajes internacionales se ha disparado en tan solo tres meses, lo que la ha convertido en una herramienta de planificación habitual para los viajeros experimentados.
  • Los viajeros recurren cada vez más a la inteligencia artificial para buscar información e inspiración, pero siguen verificando las recomendaciones antes de tomar una decisión.
  • La mayoría de los viajeros internacionales se niegan a que la IA vuelva a reservar vuelos o modifique itinerarios de forma automática sin la aprobación de una persona.
  • La información sobre viajes generada por IA, ya sea incorrecta u obsoleta, pone de relieve la importancia de la verificación independiente y el asesoramiento de expertos.
  • Global Rescue combina información sobre los destinos, servicios de asesoramiento médico y capacidades de respuesta ante emergencias que la inteligencia artificial no puede igualar.

 

 

La inteligencia artificial ha pasado de ser una novedad a convertirse en una necesidad a la hora de planificar viajes internacionales con una rapidez asombrosa. Según la última encuesta «Global Rescue Traveler Sentiment and Safety Survey», más de la mitad de los viajeros internacionales con experiencia esperan ahora utilizar la inteligencia artificial de alguna forma a la hora de planificar sus viajes al extranjero, lo que supone un aumento espectacular con respecto a hace tan solo tres meses.

Igualmente revelador es que el porcentaje de viajeros que afirman que no utilizarán la IA en absoluto haya descendido drásticamente durante el mismo periodo, lo que pone de manifiesto la rapidez con la que la inteligencia artificial se ha incorporado al proceso habitual de planificación de viajes. Sin embargo, a pesar de esta rápida adopción, los viajeros experimentados dejan una cosa muy clara: están dispuestos a aceptar la IA como un asistente extraordinariamente útil, pero siguen sin estar dispuestos a ceder su criterio ni su capacidad de decisión a la tecnología.

Esa distinción podría acabar definiendo la relación futura entre la inteligencia artificial y los viajes internacionales. A diferencia de los motores de reservas en línea, que simplemente sustituyeron a los horarios de vuelo en papel, o de los mapas digitales, que desplazaron a los atlas de carreteras plegables, la IA está intentando realizar tareas que tradicionalmente requerían la experiencia humana. Recomienda destinos, diseña itinerarios, resume los requisitos de visado, compara hoteles, sugiere restaurantes y responde a innumerables preguntas sobre viajes en cuestión de segundos.

Para muchos viajeros, esa comodidad se ha convertido en algo imposible de ignorar. Pero los viajes internacionales son, por naturaleza, dinámicos. Las normas fronterizas cambian de la noche a la mañana, las aerolíneas modifican sus horarios, las condiciones meteorológicas alteran el transporte, surgen tensiones geopolíticas de forma inesperada y la capacidad sanitaria varía drásticamente de un destino a otro. Los viajeros experimentados comprenden que, aunque la inteligencia artificial puede procesar enormes cantidades de información casi al instante, no siempre puede determinar si esa información sigue siendo precisa, completa o adecuada para una situación concreta.

 

La inteligencia artificial está transformando la planificación de los viajes internacionales más rápido de lo que nadie esperaba

La encuesta pone de manifiesto hasta qué punto ha cambiado radicalmente el comportamiento de los viajeros en tan solo unos meses. En marzo, solo el 36 % de los viajeros internacionales con experiencia preveía utilizar la inteligencia artificial a la hora de planificar sus viajes. En la actualidad, esa cifra asciende al 51 %: el 31 % tiene intención de utilizar la IA principalmente para reducir las opciones de viaje y otro 20 % recurre a ella en busca de inspiración para sus viajes.

Durante ese mismo periodo, la reticencia se ha ido reduciendo progresivamente, y el porcentaje de viajeros que rechazan la IA ha bajado del 36 % al 26 %. Pocas tecnologías han alcanzado este nivel de aceptación por parte de los consumidores en un plazo tan breve. Lo que comenzó como una experimentación cautelosa se ha convertido rápidamente en una práctica habitual a la hora de planificar los viajes, lo que sugiere que la IA se está convirtiendo en un recurso tan habitual para viajar como las páginas web de las aerolíneas, los mapas digitales y las opiniones en línea.

Dan Richards, director ejecutivo de The Global Rescue Companies y miembro del Consejo Asesor de Viajes y Turismo del Departamento de Comercio de EE. UU., considera que la encuesta refleja una evolución importante más que una revolución tecnológica. Los viajeros no están sustituyendo la experiencia por algoritmos, sino que simplemente están incorporando otra herramienta a un proceso de planificación cada vez más sofisticado.

La inteligencia artificial destaca por su capacidad para organizar información, identificar patrones y generar ideas, lo que permite a los viajeros evaluar destinos, comparar opciones de transporte y elaborar itinerarios en cuestión de minutos, en lugar de horas. Lejos de eliminar la planificación minuciosa, la IA está haciendo que el proceso de búsqueda sea mucho más eficiente, al tiempo que deja las decisiones más importantes en manos del viajero.

 

Los viajeros están descubriendo en qué aspectos destaca la IA y en cuáles no

Una de las tendencias más interesantes que revela la encuesta es cómo los viajeros están cambiando la forma en que utilizan la inteligencia artificial. A principios de este año, la IA funcionaba principalmente como una herramienta de apoyo a la toma de decisiones, ayudando a los viajeros a comparar destinos o a reducir las opciones de hoteles una vez que ya sabían adónde querían ir. Hoy en día, los viajeros experimentados recurren cada vez más a la IA en una fase mucho más temprana del proceso de planificación. En lugar de limitarse a preguntar qué hotel es el mejor, se preguntan, ante todo, a dónde deberían viajar. La tecnología se ha convertido en una fuente de inspiración tanto como de análisis, ayudando a los viajeros a descubrir destinos que quizá nunca hubieran tenido en cuenta mediante la búsqueda de viajes tradicional.

Este cambio resulta especialmente evidente entre los viajeros no estadounidenses, que son mucho más propensos que sus homólogos estadounidenses a utilizar la IA principalmente como fuente de inspiración para sus viajes. Por su parte, los viajeros estadounidenses siguen prefiriendo la IA como una herramienta práctica de apoyo a la toma de decisiones que les ayuda a comparar destinos y organizar sus opciones, aunque la diferencia entre los viajeros estadounidenses y los no estadounidenses se ha reducido considerablemente desde marzo.

Los resultados sugieren que la inteligencia artificial es cada vez más personalizada. Algunos viajeros la ven como un compañero de lluvia de ideas capaz de generar propuestas novedosas, mientras que otros valoran su capacidad para sintetizar rápidamente grandes cantidades de información y convertirla en recomendaciones prácticas. En cualquier caso, la IA se considera cada vez más un punto de partida, más que el destino final, en el proceso de planificación.

 

La IA también significa «investigación avanzada», «automatizada» y «humana»

La inteligencia artificial también está cambiando el tipo de preguntas que se plantean los viajeros antes de salir de casa. La búsqueda de información sobre destinos sigue siendo el uso más habitual, seguida de cerca por la elaboración de itinerarios, las recomendaciones sobre vuelos y hoteles, la búsqueda de información sobre visados y requisitos de entrada, y la planificación del transporte.

La ayuda con la traducción se ha convertido en otro uso en rápido crecimiento, ya que permite a los viajeros prepararse para las barreras lingüísticas antes de partir. Estas tareas comparten una característica común: implican recopilar, organizar y resumir grandes volúmenes de información disponible públicamente. Son precisamente el tipo de actividades repetitivas y que requieren mucho tiempo en las que la inteligencia artificial rinde excepcionalmente bien. En lugar de pasar toda una tarde comparando horarios de tren, normativas sobre visados o descripciones de barrios, los viajeros pueden obtener resúmenes concisos en cuestión de segundos y dedicar más tiempo a evaluar los resultados.

Al mismo tiempo, la encuesta pone de manifiesto que los viajeros experimentados siguen valorando la experiencia humana de formas que la inteligencia artificial no puede replicar fácilmente. Las recomendaciones de amigos, familiares, profesionales del sector turístico y otros viajeros siguen teniendo una gran influencia, ya que aportan contexto y no se limitan a ofrecer información.

La experiencia personal explica por qué un destino resulta acogedor, si un barrio cambia al caer la noche o con qué eficacia funciona realmente, en la práctica, el sistema sanitario de un país. La IA puede resumir miles de opiniones en línea, pero a menudo le cuesta distinguir entre anécdotas aisladas y consejos fiables de forma sistemática. Como resultado, muchos viajeros experimentados combinan cada vez más la información generada por la IA con recomendaciones humanas de confianza, al reconocer que cada una aporta un valor diferente.

 

Cambios en las actitudes y los comportamientos

De hecho, las actitudes hacia los consejos de otras personas han cambiado notablemente en tan solo tres meses. A principios de este año, los viajeros no estadounidenses eran significativamente más propensos que los estadounidenses a basarse principalmente en las recomendaciones de otras personas.

Hoy en día, la relación se ha invertido: los viajeros estadounidenses dan mayor importancia al asesoramiento humano, mientras que los viajeros no estadounidenses parecen sentirse cada vez más cómodos dejando que la inteligencia artificial se encargue de una mayor parte de la búsqueda preliminar. Este cambio sugiere que los viajeros no solo están pasando a depender más de la IA, sino que se están volviendo más selectivos a la hora de decidir cuándo es adecuada la tecnología y cuándo la experiencia humana sigue siendo indispensable.

 

La confianza sigue siendo condicional

Si algo demuestra la encuesta es que la adopción y la confianza no son lo mismo. Los viajeros internacionales con experiencia han adoptado la inteligencia artificial a un ritmo notable, pero también se han vuelto más disciplinados en su uso.

Casi el 60 % de los encuestados afirma que solo confía en la información turística generada por IA tras verificarla a través de otras fuentes. Solo el 6 % confía principalmente en la IA sin verificarla, y ningún encuestado ha afirmado confiar plenamente en la información turística generada por IA. Una cuarta parte de los viajeros se muestra abiertamente escéptica y afirma que no confía en absoluto en la información turística generada por IA.

Esas cifras ponen de manifiesto un enfoque maduro ante una tecnología en rápida evolución. En lugar de dar por buenas las respuestas de la IA tal cual, los viajeros las consideran cada vez más como una fuente más entre muchas otras, y confirman las recomendaciones a través de sitios web gubernamentales, compañías aéreas, autoridades turísticas y fuentes de confianza especializadas en viajes antes de tomar una decisión definitiva.

Esa cautela se basa en la experiencia real y no en una preocupación abstracta. Más de una cuarta parte de los encuestados afirmó haberse encontrado con información de viaje generada por IA que era incorrecta u obsoleta. Casi una cuarta parte detectó el error antes de salir de casa, mientras que un porcentaje menor, aunque significativo, señaló que la información inexacta afectó realmente a sus planes de viaje.

Esos errores iban desde requisitos de entrada obsoletos hasta información inexacta sobre los destinos, lo que recuerda a los viajeros que los sistemas de IA solo son tan fiables como la información de la que disponen. Los viajes internacionales plantean retos únicos, ya que las normativas y las condiciones cambian constantemente. Un requisito de visado introducido ayer, un aviso de seguridad emitido durante la noche o el cierre de un aeropuerto debido a condiciones meteorológicas adversas pueden no aparecer de inmediato en las respuestas generadas por la IA.

Para los viajeros experimentados, la lección es clara: la inteligencia artificial agiliza enormemente la búsqueda de información, pero sigue siendo imprescindible verificarla antes de reservar vuelos, cruzar fronteras o tomar decisiones importantes relacionadas con el viaje.

Richards cree que este enfoque equilibrado representa el camino más acertado a seguir. En lugar de temer a la inteligencia artificial o aceptarla sin espíritu crítico, los viajeros están aprendiendo en qué aspectos aporta valor y en cuáles sigue siendo indispensable el criterio propio.

La IA puede comparar cientos de hoteles en segundos, resumir la normativa sobre visados, organizar itinerarios e identificar lugares de interés en función de los gustos personales. Sin embargo, no puede verificar por sí misma que la información de hoy siga siendo válida mañana, ni puede comprender las sutiles circunstancias locales que a menudo determinan si un viaje transcurre sin problemas o si surge alguna complicación inesperada. Los viajeros experimentados están descubriendo que el mayor valor reside en combinar la rapidez de la IA con el criterio humano y las fuentes de información fidedignas.

 

Los viajeros siguen queriendo tener la última palabra

Quizás la conclusión más clara de la encuesta sea que los viajeros internacionales siguen decididamente comprometidos con mantener el control sobre sus propios viajes. Aunque la inteligencia artificial puede ser bienvenida como ayuda para la planificación, los viajeros marcan una línea clara a la hora de permitir que la tecnología tome decisiones en su nombre.

Más de seis de cada diez encuestados afirmaron que no permitirían que un asistente de IA tomara automáticamente decisiones relacionadas con los viajes, como volver a reservar vuelos, modificar itinerarios o cambiar reservas. Solo el 11 % permitiría que la IA actuara con su aprobación, mientras que otro 20 % señaló que la respuesta depende de las circunstancias concretas. Cabe destacar que ni un solo viajero encuestado afirmó que permitiría que la inteligencia artificial tomara decisiones de viaje de forma independiente sin la aprobación humana.

Esa reticencia refleja más las realidades de los viajes internacionales que una resistencia a la tecnología. Las interrupciones en los viajes rara vez se deben a una sola variable. La cancelación de un vuelo puede afectar a los requisitos de inmigración, las reservas de hotel, las citas médicas, el transporte de conexión o las condiciones de seguridad en el destino. Las condiciones meteorológicas adversas, la inestabilidad geopolítica, las huelgas laborales o los fallos en las infraestructuras suelen obligar a los viajeros a sopesar prioridades contrapuestas que van mucho más allá de la simple búsqueda del próximo vuelo disponible.

La inteligencia artificial puede generar alternativas rápidamente, pero no puede comprender plenamente las preocupaciones de un viajero en materia de salud, sus obligaciones familiares, sus preferencias personales o su tolerancia al riesgo. Esas decisiones siguen requiriendo el criterio humano, la experiencia y el contexto.

La encuesta sugiere que esta relación entre los viajeros y la inteligencia artificial probablemente definirá el futuro de la planificación de los viajes internacionales. La inteligencia artificial seguirá ganando en rapidez, capacidad y conocimiento. Se encargará cada vez más de las tareas repetitivas de buscar destinos, comparar precios, organizar itinerarios y traducir información de un idioma a otro.

Sin embargo, el papel de los viajeros experimentados no disminuirá. Por el contrario, evolucionará desde la recopilación de información hasta su evaluación. El criterio humano seguirá siendo el filtro definitivo que determine qué recomendaciones merecen ponerse en práctica y cuáles requieren un análisis más detallado. En lugar de sustituir a los viajeros, la inteligencia artificial se está convirtiendo en otra sofisticada herramienta de planificación, que complementa la experiencia en lugar de sustituirla.

 

La conexión Global Rescue

La inteligencia artificial se ha convertido en un recurso de gran valor para la planificación de viajes, pero no puede sustituir al asesoramiento de expertos humanos cuando los viajeros necesitan información precisa en tiempo real o asistencia en caso de emergencia. La afiliación a Global Rescue ofrece prestaciones que van mucho más allá de lo que puede ofrecer la IA, empezando por los exhaustivos «Informes de destino», que evalúan los centros médicos locales, la capacidad sanitaria de emergencia, la infraestructura de transporte, las condiciones de seguridad y los riesgos regionales antes incluso de que los viajeros salgan de casa. Estos informes proporcionan información específica sobre cada destino que ayuda a los viajeros a tomar decisiones fundamentadas basadas en las condiciones actuales, en lugar de en información generalizada de Internet.

Los socios también tienen acceso a servicios de asesoramiento médico y de seguridad las 24 horas del día, los 7 días de la semana, a cargo de profesionales con amplia experiencia que ofrecen orientación personalizada antes y durante el viaje. Tanto si los viajeros tienen dudas sobre la atención médica, los requisitos de visado, los recursos sanitarios locales o las actualizaciones de las advertencias de viaje, Global Rescue les pone en contacto directamente con expertos que conocen la realidad operativa sobre el terreno. Cuando las condiciones cambian debido a condiciones meteorológicas adversas, disturbios civiles, tensiones geopolíticas o interrupciones en las infraestructuras, los socios reciben orientación oportuna basada en información contrastada, en lugar de depender únicamente de datos automatizados.

Y lo más importante: cuando se produce una emergencia, Global Rescue ofrece servicios que la inteligencia artificial simplemente no puede proporcionar. Los miembros tienen acceso a rescate sobre el terreno desde el momento en que se produce la enfermedad o lesión, a evacuación médica al hospital de su elección cuando sea médicamente adecuado, a asesoramiento médico las 24 horas del día, los 7 días de la semana, y a servicios de asesoramiento en materia de seguridad durante desastres naturales, inestabilidad política y otras perturbaciones graves. A diferencia de los seguros de viaje tradicionales, las suscripciones a Global Rescue no son seguros. No hay formularios de reclamación, franquicias ni retrasos en los reembolsos. En su lugar, los viajeros tienen acceso inmediato a profesionales médicos con experiencia, especialistas militares veteranos y equipos operativos dedicados a ayudar a los socios a afrontar situaciones de incertidumbre en cualquier parte del mundo. A medida que la inteligencia artificial sigue transformando la planificación de los viajes, Global Rescue garantiza que los viajeros dispongan de algo que la tecnología por sí sola nunca podrá ofrecer: asistencia humana especializada.